Sobre la sala de escape
Era una secta pequeña pero dañina: secuestraban hombres, mujeres y niños para sacrificarlos y entregarlos al rey del infierno; así la familia quedaría protegida y todos sus deseos se cumplirían. El sello distintivo de esta secta era arrancar los dientes de sus víctimas y dejarlos en un pequeño saco de piel humana.
Durante años nadie sospechó de nada, hasta que los mismos dirigentes de la secta se suicidaron tras ser culpables de graves delitos como acoso, secuestro y la muerte en varios casos de personas desaparecidas.
Billie, a diferencia de sus padres, tiene fe en Dios.
Su vida consiste en cuidar de su hermana, que padece parálisis cerebral.
Una mañana, Billie fue a darle el desayuno a su hermana. Al entrar en su habitación vio que el objeto que las protegía de todos los males había desaparecido. Algo dentro de ella se removió y, rápidamente, intentó despertar a su hermana, que sin éxito, yacía en un “coma”.
Billie sabe lo que está ocurriendo y que esto las atormenta cada noche, así que contactó con un equipo de expertos en lo paranormal para recuperar ese objeto y ayudar a su hermana.
Desde entonces, cada semana se publica el mismo anuncio en el periódico:
Se requieren expertos en lo paranormal.
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