Sobre la sala de escape
Hace años existió una ciudad ahora casi olvidada: Baltonia.
Un desastre colosal la redujo a cenizas. Los edificios se desplomaron, el cielo se tornó negro y se abrió una grieta en el suelo que liberó un gas letal que transformó a cualquier ser vivo que lo inhalara en una criatura sin mente.
De ese horror nacieron los Devoradores de las Ruinas: aberraciones alimentadas por el caos, la muerte y el sufrimiento. Anunciaban su presencia con vibraciones y sonidos inhumanos. No tenían otro propósito que matar y devorar por placer.
Las fuerzas militares intentaron contener la amenaza, pero fracasaron. Solo quedaron esparcidos entre las ruinas restos de equipo y transmisiones perdidas.
Con Baltonia al borde de la extinción, un pequeño grupo de supervivientes, apoyado por una organización especializada en lo inexplicable — Zeta Corporation — se adentró en la ciudad en busca de una solución. Descubrieron algo crucial: los Devoradores solo podían exterminarse con una luz intensa y cegadora.
Activaron un generador antiguo oculto en las profundidades y lograron destruir a una de las criaturas. Pero la energía se agotó. La luz se apagó. La oscuridad volvió.
En cuestión de segundos quedaron rodeados. Todos murieron... excepto uno.
Opiniones