Sobre la sala de escape
El gobierno egipcio ha descubierto una pirámide subterránea en el centro de la ciudad perteneciente a una época desconocida.
Un prestigioso egiptólogo fue puesto al frente de la investigación; tras meses intentando acceder al interior, el propio egiptólogo no logró encontrar la forma de entrar.
Hace unas semanas el egiptólogo fue hallado muerto en su domicilio; los médicos no se ponen de acuerdo sobre las causas de su fallecimiento. Se rumorea que podría tratarse de la maldición de algún faraón egipcio, como sucedió en el pasado con Tutankamón.
La policía ha cerrado las excavaciones en la pirámide subterránea por motivos de seguridad y estudia la posibilidad de que el egiptólogo hubiera accedido al interior sin informar a las autoridades. Los hechos que apoyan esta teoría son una fotografía que el egiptólogo guardaba en su teléfono: en ella aparece la figura de una sacerdotisa realizando una ofrenda, parece hecha en oro y ningún museo admite haberla visto antes en ningún sitio.
El ejército descarta el uso de explosivos para acceder a la pirámide subterránea, ya que su ubicación bajo el centro de la ciudad podría provocar el derrumbe de gran parte de la urbe y la pérdida del conocimiento que la pirámide guarda en su interior.
El gobierno egipcio está reclutando a los mejores expertos para intentar acceder, pero tras varios intentos casi la mitad de los que han estado en la entrada de la pirámide durante mucho tiempo han enfermado y algunos han muerto; por ello los médicos recomiendan que el tiempo máximo dentro de la pirámide sea de 60 minutos para prevenir infecciones.
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