Sobre la sala de escape
Tenía 5 años cuando un accidente de coche acabó con la vida de mi hermano y mis padres.
Un amigo de la familia, Pascal Dumont García, franco-español, discreto, humilde e inmensamente rico, se ocupó de mí hasta que alcanzara la mayoría de edad.
Tras muchos viajes de negocios por todo el mundo, me avisó que hoy estaría en su casa en Valencia.
Fui a darle una sorpresa y la puerta estaba abierta. Su cuerpo yacía sobre la alfombra, sobre un charco de sangre, y al fondo oí una voz extraña que decía:
«El trabajo está hecho, os espero aquí 60 minutos, quiero mi recompensa.»
Al oír eso, entre lágrimas, cogí algunos objetos cifrados de su despacho y me fui.
Opiniones