Sobre la sala de escape
Gracias a sus grandes avances en el estudio de fertilizantes radiactivos de nueva generación, Idaira ha logrado hacerse un nombre en la Universidad Complutense, y el Gobierno Central le ofreció una nueva beca en Madrid para que en el futuro pudiera dirigir su propio laboratorio.
Unos meses después de aceptar esa propuesta y mudarse, y debido a los enchufes en las instituciones, pierde la beca que curiosamente se concede al sobrino del rector de dicha universidad. Ella jura vengarse fumigando toda la ciudad con su fertilizante radiactivo.
Como equipo, deben crear un nuevo compuesto que neutralice ese fertilizante, porque si no, todos perderemos nuestra forma de vida tal como la conocemos.
Opiniones