Sobre la sala de escape
Cuando una fuente anónima me contactó para decirme que tenía información relevante sobre la organización que llevaba meses investigando, no lo pensé ni un segundo. El hecho de estar en medio de la nada, en un punto concreto de una carretera secundaria, me dio mala espina desde el principio. Pero la fuente me dijo que temía por su vida y que debíamos ser lo más discretos posible.
Sin embargo, cuando el coche se para y veo que ha sido saboteado, todos mis detectores de peligro se activan. Figuras siniestras aparecen entre los arbustos y me ciegan con sus luces. Empiezo a correr como alma que lleva el diablo y, tras varios minutos, creo haberlos perdido. Mis pasos me conducen a una vieja casa abandonada en medio de la nada. Me cuesta un rato darme cuenta de dónde estoy, hasta que al llegar a la entrada me percato de que estoy precisamente en la sede de la organización que estoy investigando. Acabo de llegar a... ¡el hospital psiquiátrico!
Opiniones